Por seguir en el contexto, nunca he querido a nadie como te he querido a tí.
Nunca el sol había tardado tanto en ponerse.
Nunca el tiempo había sido tan relativo, ni había pasado tan lentamente.
Nunca un instante había significado tanto.
Nunca unas palabras habían movido mi mundo, sin tener esa intención.
Y es que duele quererte. Duele hasta el punto de sentir el corazón más vivo que en cualquier otro momento. Se retuerce dentro de mi pecho, rogando por poder salir y chillarle al mundo que late con más fuerza de la que debería, y solo porque tú estás cerca.
Pero... ¿Sabes qué es lo peor? Amar y no ser correspondido. Amar en silencio, hasta rayar la locura.
Palabras que anhelan ser escuchadas y ser comprendidas. Lágrimas al anochecer sin motivo aparente. Malestar contínuo por nada.
Nunca he querido a nadie como te he querido a tí, y no creo que pueda volver a hacerlo jamás, porque estás incrustado en mi cabeza. Estás tatuado en mi corazón.
Pero tú no lo sabes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario