sábado, 28 de septiembre de 2013

ANJ

Hoy he vuelto a llorarte a escondidas, a buscarte de reojo en los espejos retrovisores de los coches. Te he imaginado de pie mirandome con esa mirada tuya de triunfador estancado que tanto conozco, estando a la espera de dejar de esperar. Como yo.

Hoy me he acordado de la curva de tu sonrisa bobalicona, de tus hoyuelos, de tus ojos ojopláticos mirando mas allá de la luna. Me he acordado de las canciones y los besos finos, y de tu culo paseando a sus anchas por la habitación del hotel. 

Hoy me he resignado a quererte en silencio, como tantos otros días he hecho. A descansar en las aceras de tus manos sin que a penas te des cuenta, porque tu ya no notas mis caricias y mucho menos mis ausencias. 

Hoy he querido dejar de ser yo por un instante, dejar de releer mis historias una y otra vez para cerciorarme de que son ciertas. Se me ha pasado al darme cuenta de que mis últimos capítulos siguen narrando la calidad de tus labios rotos. 

Hay personas que simplemente vienen y te enseñan a vivir. Y creces y crees en ellas porque ellas mismas te han enseñado a creer. Es inevitable querer a alguien que odia tanto las estaciones de tren. 

lunes, 23 de septiembre de 2013

Topacio como noche

Sé que hubo un momento en mi vida en que me tomaba los golpes como retos y enseñanzas para la vida que vendría en el futuro.

Todos me hablaban de que "los mejores tiempos de mi vida aún estaban por llegar", pero los meses van pasando, y con la tontería 6 años llevo esperando ya.

"La paciencia es una gran virtud", siempre dicen. Pero la vida es muy corta y no tengo más ganas de esperar. No tengo ganas de levantarme cada mañana pensando que hoy será un muy buen día, y que al acostarme, la decepción entre dando saltos en mi cama y me propine hostias descomunales en el vientre y en los ojos, mientras yo no hago nada para defenderme de ellos.

Veo gente a mi alrededor que cumple sus metas, que "maduran" o "progresan adecuadamente", y luego me miro en el espejo y, ¿qué veo? Una chica que ha desperdiciado su vida creando inseguridades a su alrededor, que se ha pasado más de un 95% del tiempo triste y perdida, que no ha tenido cojones para enfrentarse a sus quimeras.

Y no me gusta. Y me harto. Y me revelo contra mí misma. Pero al día siguiente todo vuelve a su cauce natural.

No hay nuevas metas, ni nuevas motivaciones. Solamente hay problemas, líos, comidas de olla totalmente innecesarias, y vuelta a empezar.
Las noches eternas que una vez tanto amé, se han transformado en un infierno personal. Por la mañana me arrastro cual zombie en medio de una plaga o una invasión, esperando a que llegue la noche para encontrar un poco de paz y reposo, pero cuando el manto de oscuridad se extiende, soy incapaz de dormir.

Y más que una verdadera adolescente de 18, parezco una vieja de sesenta años asqueada de la vida.

Joder macho, que hartura tengo ya.

jueves, 19 de septiembre de 2013

La primera mañana de verano que crucé un semáforo en rojo

Inerte, parada. Como un vegetal, una persona en estado vegetal. Las imagines, la vida, pasan por delante de mis ojos cual tren sin pasajeros. Vivo en una burbuja de murmullos persistentes sobre problemas ajenos, y esos murmullos pasan a ser mis propios problemas. Que maldito asco esto de crecer sin nada que te complete. 

Pasé de vivir a sobrevivir la primera mañana de verano que crucé un semáforo en rojo sin importarme. Sin importarme si venia algún coche con ansias de aplastar palomas y asfalto mugriento. Mi cerebro ha creado un universo paralelo que tiene la misma pinta que este, solo que en el mío ya no hay luces verdes por ninguna parte. Solo carteles luminosos de alerta que intentan advertir del pozo en el que te estas metiendo, pero pasan muy desapercibidos.

Que no te mientan, todos venimos con un error de fábrica que dice que necesitamos que nos complemente alguien, que la vida no está echa para vivir por unidades. Que si yo me caigo tu me levantas y a la inversa ¿os suena? Pero los "viva la vida" te hacen creer que ese error de fábrica es reparable y que una persona humana puede vivir (y ya no digo simplemente sobrevivir) sin que otra le de una palmadita en la espalda en señal de que todo va bien, puedes vivir sin las fotos en los fotomatones haciéndole cosquillas y sin los desayunos de super después de deshacer la cama. Malditos ingenuos, que listos se creen y que poco saben lo que quiere decir la palabra enamorarse. 

Si bien es cierto que de todo se sale, que toda herida cicatriza y que todo hielo de cubata se deshace, también es cierto que se vuelve a caer, que te vuelven a herir y que hay más hielos que cubatas en este mundo. 

De cierto modo me siento como el vodka malo del Mercadona de cuatro euros, ya que me habláis de cubatas. Un envoltorio bonito y sobretodo barato que a la mañana siguiente te provoca tal resaca que deseas no volver a probarlo nunca jamás.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Vivir. Perdón, sobrevivir.

Estar quieto para intentar moverse me parece una de las paradojas mas grandes de este estupido ser humano donde me incluyo. La inmensidad de Barcelona y todo el barullo que se harma ha vuelto a atraparme. En el mal sentido. Me ha absorbido de nuevo y me ha vuelto a lanzar dentro del pozo. Si hay un hilo de luz que dice ser la salida ya no quedan fuerzas para seguirlo. 
Un ochenta porciento de los holas que oigo por dia me interesan menos que los inviernos calidos. Y del treinta porciento restante solo dos los espero con ansia, los demas he decidio que me importan por pura comodidad. 

Es increible que te digan que debes seguir adelante y sonreir y disfrutar, pero chica, ¿como hace eso una persona que ha pasado de vivir a sobrevivir? Y esto es así, la triste realidad para esta adolescente de ojos tristes. Vivir para que los dias pasen, sobreviviendo, a duras penas cada vandada que te dan. 

Una vive con esta carga contando con los años que le pesan y aprende a vivir a su manera. Perdón, a sobrevivir a su manera. 

Las personas se consumen como el hielo de los cubatas un sabado por la noche. Lentamente, a sabiendas de que se consumen y siguen haciendolo, sin intentsr cambiarlo. Da demasiada pereza cambiar de vida mientras sostienes tu ron lemon con la mano derecha y miras al idiota que lleva gafas de sol y un cigarrillo en la oreja.

Al fin y al cabo la vida es un vayven de hielos deshechados, un constante trajeteo del tren de madrugada y un agotable sol colandose por mil ventanas dormidas. Y todo esto se resume en una sola pregunta: ¿adaptarse o morir?

Lo que nadie te contó es que yo me estoy muriendo al adaptarme. 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Mi amiga la depresión

Supongo que nadie es capaz de ponerse realmente en la piel de otra, ya que todos sentimos de manera distinta.
Pero, ¿acaso mi dolor es menos doloroso que el de otro? ¿O viceversa?
Cuando has pasado los últimos cuatro años de tu vida sumida en una depresión, sin ser capaz de sentir nada más que pena, tiendes a encojerte y a no molestar a los demás con mis cambios de humor. No hay otra opción, es algo que elegí en su tiempo y me ha condicionado la vida desde entonces.
Pero nadie que no haya pasado por esa fase es capaz de entender el esfuerzo que supone cada acto, ni tampoco es capaz de imaginar el dolor que se esconde en cada sonrisa. Se habla mucho de ello en Facebook, en Tumblr y en Twitter, pero la vida real es más cruel, y cuando te atrapa la depresión, cuesta mucho salir.
No quieres hacer daño a las personas que te rodean, pero lo haces incluso sin querer. Y lo único que te consuela es que cuando la post depresión ataca, saber que estarán allí cuando todo acabe.
Y otra cosa que cuesta mucho, muchísimo, es pedir perdón. Así que.... Lo siento.