Esta es una pequeña carta de agradecimiento.
Una carta de agradecimiento a aquellas personas que lo han dado todo por mí, y que han recibido muy poco a cambio.
Padezco crisis de ansiedad desde hace cuatro años, y aparecen sin más. Estoy con gente y me pongo nerviosa, no puedo respirar, no dejo que me toquen y necesito huir. Y eso es lo que hago: huir. Voy al baño más cercano y espero pacientemente hasta que se va.
Pero ayer fue distinto... Ayer tube una delante de mis mejores amigas, y fue la primera vez que me había sentido así en un espacio abierto, donde podía andar a mi libre albedrío.
En mi caso, me ofusco, no puedo ver absolutamente nada. Escucho palabras de fondo, siento que mis pulmones dejan de funcionar, me escuecen los ojos y no paran de llorar, mi cabeza se estruja y presiona las paredes de mi cráneo, y hago movimientos realmente curiosos con las manos para que nadie me toque. Necesito sentirme despejada, en esos momentos; sin ningún tipo de barrera a mi alrededor, sin manos opresoras, ni abrazos que te asfixian... Solamente espacio.
No sé cómo vivir con ello, es muy difícil. Pero ayer... Ellas estuvieron allí conmigo, el tiempo que duró la puñetera crisis. Y yo era incapaz de pensar en nada que no fuera que lo sentía mucho, que ellas no tenían que verme así de jodida.
Porque estoy realmente jodida.
Aunque no lo reconozca en público, mi principal problema es mi apariencia física, y cada vez que alguien hace un pequeño comentario sobre mi aspecto, pongo una sonrisa y acepto el chiste tan ricamente. Pero la verdad es que se te clava como un puñal...
Aquella que ha nacido con un metabolismo estupendo, que tiene un cuerpecito bien formado, saludable y hermoso (sin llegar al extremo del término "esqueleto andante", claro está), no es capaz de comprender lo mucho que le duele a una que no ha tenido tanta suerte que la llamen "gorda", "foca", "ballena" o "obesa". Sé perfectamente que tengo unos quilos de más, pero... ¿Hace falta que lo utilices como una crítica hacia mi persona? ¿No es suficiente la inseguridad que me supone tener que arrastrar una mente que considero maravillosa en un cuerpo despreciable?
Me miro en el espejo y veo unas piernas gordas y fofas, que no pueden llevar pantalones cortos porque al no llegar a separarse en la entrepierna, se irritan y me escuece un montón. Veo unos brazos rechonchos, que no quedan bien ni para atrás con ningún brazalete. Veo un cuello lleno de papada cuando agacho un poco la cabeza. Y sé que no es para tanto, que me tendría que preocupar si fuera un problema de salut. Que unos quilillos se pueden bajar. Pero es pensar en hacer ejercicio y que los demás me vean, y ponerme enferma.
Hace más o menos cuatro años empecé a autolesionarme. Hace que me sienta bien unos segundos, pero cuando luego veo las heridas, pienso: "¿vale la pena? Tienes las piernas llenas de cicatrices que se ven a la legua porque estás blanca como la puta leche. ¿Piensas que eso es bonito?", y me arrepiento.
Ojalá no hubiera empezado nunca. Ojalá no hubiera superado el miedo que me produce el dolor.
Pero empecé, y ahora no sé cómo parar.
Supongo que es cosa de autoestima... El día que cambie el chip, el día que piense que realmente valgo la pena, creo que mi vida dará un giro de 360 grados, y lo veo una posibilidad no muy imposible. Sé que ese cambio también es posible para mí, que yo también merezco una oportunidad, pero no sé cómo lograr realizarlo. Es muy fácil dar consejos a los demás, pero es taaaaaaaaan difícil aplicarlos a tu vida...
Esto se supone que tenía que ser una carta, una carta de agradecimiento a tres personas en concreto que ayer me vieron realmente como soy. Cuan débil estoy.
Gracias por alejarme de mis demonios.
DIDI.