miércoles, 31 de julio de 2013

Distancia

Ayer empecé a escribirte, pero el trabajo se acumulaba más que nunca.

Y aunque me tome pequeños descansos para mirarte cada 2 segundos, me centro en lo que me toca hacer en ese momento. Pero estás tan cerca y a la vez tan lejos...

Tendrías que ver a la tonta pelirroja hablando sola, intentando decidir si baja las escaleras, avanza por la galería 300 metros, te llama desde detrás de la cortina, y cuando te acercaras, tirar de tu corbata y darte un beso.

Pero claro, ella eso lo piensa, se lo imagina todos los días, pero no lo hace.

Sueña cada noche aventuras contigo. Algunas en el trabajo, otras en sitios exóticos, o en el centro de Barcelona. Pero siempre estás tú. Para ser un confidente, un amigo, un amante, un hermano de corazón... Y desearía que sus sueños se hicieran realidad.

Esa joven abierta en ciertos aspectos, pero tímida en otros... ¿Quién lo diría, verdad?

Pues está un poco harta de ser una niña buena y tímida. Y encima tiene las hormonas revolucionadas y actualizadas, ya que la instalación de la aplicación "lanzada" se ha instalado correctamente en su sistema.

Así que ale, préparez-vous.

Susurro en forma de pelocho

Hoy voy a contarte mi historia aunque ya te la sepas de memoria. Si, a ti que siempre te ha hecho daño verme llorar. A ti que no sabes donde esconderte cuando oyes mis susurros. Y te pido que la leas aunque no te guste leer, te pido que la leas despacio, porque mi historia hoy tiene que ver contigo. Te lo contaré efectivamente como si estuviese susurrando porque las cosas importantes se dicen susurrando, muy bajito y despacio. Te contaré lo que ya sabes y nunca has sabido ver.

No tengo la mas mínima idea de cuando empezó todo, si con la primera mirada, el primer abrazo o la primera conversación por skype. Lo que si sé con demasiada certeza es que me encontré las navidades pasadas entera pero con un pedacito de mi tan lejos, que no podía alcanzarlo. Me encontré sola en un mundo que no entendía que hacía esta catalana de pacotilla con su vida. 
Pero a todas estas decidí no frenar algo de lo que hoy, si te soy sincera, me arrepiento un poco de haber creado. Y seguimos porque ¿qué más da? Si solo es un tonteo tonto, dos pares de idiotas que pasaban mil y una noches deseando estar en otras camas, soñando con imposibles porque hay una canción de Maldita Nerea que nos hace creer que los imposibles también existen. 
Y me di cuenta de que lo que fuese que estábamos creando solo podría acabar mal, de una manera terrorífica. Como un accidente de coche, que no te lo esperas pero de repente ya te has dado contra ese maldito muro y no sabes ni quien lo ha puesto. Pero seguí siendo una ingenua y corrí el riesgo porque ¿qué mas da? Si solo es un tonteo tonto. 
Una noche de febrero yo salí de fiesta con las niñas y se me fue la cabeza. La única vez que me ha pasado. A la mañana siguiente me sentí tan mal. Aún sabiendo que no tenía ningún porqué algo dentro de mi hacía que sintiera la traición, una sensación tan extraña...
En fin, ese día me di cuenta de que el tonteo tonto de estos idiotas no era solo eso, y de tanto negarlo quemaba ya. Era algo fuerte y quizá sólido, era inevitable, salía solo.
Y en esas estábamos, día tras día, esperando. 
Un 20 de Abril ocurrió el reencuentro o no sé como llamarlo. En sol, en el epicentro de esa ciudad, la tuya, que me ha robado por completo. Empezó lo que yo creo que ha sido uno de los mejores días de mi vida. ¿Recuerdas el primer beso, ese primer roce? Yo lo recuerdo como si fuese ayer. En plaza España, y aunque mi memoria es bastante pésima con tiempo podría llegar a decirte incluso el banco en el que estábamos. Ese día decidimos no tener prisa aunque tuviésemos las horas y los minutos contados. No salir de la cama por el placer de verte tan cerca. Y siempre recordare el "no llores, no has venido para que yo te vea llorar" y la sonrisa que se dibujaba al segundo. Ese día descubrí lo bonito que es escuchar un te quiero al oído cuando lo has esperado tanto, un te quiero bajito porque ya sabes que las cosas importantes y sinceras se dicen en formato susurro.
El viaje en metro más largo de la historia y el primer adiós, bueno miento, el segundo. Pero si era el primer adiós que dolía dar. Tocó besar como si no fueses a besar más y eso es realmente jodido. Ese día creció dentro de mi todo lo que sentía antes de verte, se magnificó sin permiso. Para nada era un tonteo tonto.
Y no creo que sepas nunca lo que es verte salir corriendo de la estación para abrazarme dos minutos más, ese "no puedo estar en casa sabiendo que tu estas aquí" y un "te veo pronto" que no sabíamos si podría ser.
En Mayo mandé por correo mil letras que ya no me acuerdo que decían. Esa carta que no era la primera que escribía, pero si la primera que mandaba llegó justo el día de tu graduación. Ojalá hubiese llegado en otro momento, ya sabes. Lo que pasó esa noche no es que fuese especialmente perfecto para mi, no entraré más en detalles. No quiero hacer más grande la herida ni nada, solo quiero recordarte mi historia, o la nuestra ya no lo sé.
La otra vez que te vi fue distinto, sabía que me iba a encontrar pero tenia tantas ganas de encontrármelo. Y empecé a sentir la paz, comprendí eso que dice la gente: de Madrid al cielo. Y si, al cielo, pero de tu mano. Dos días perfectos la verdad. Siempre he tenido miedo a que algo bueno acabe, no se bajar el telón de ciertas historias de mi vida. Y esta es una de ellas.
El tiempo nos pone a todos en su sitio, es lo que me han enseñado desde pequeña. Yo muero de ganas por ir a estudiar a la capital, y esas ganas las tengo desde hace más tiempo del que nadie se puede imaginar. No sé si tu estarás ahí, si te habrás ido y habrás conseguido olvidarme.
No pienso en eso cuando pienso en el futuro, pero lo que tengo claro es que merecemos un final mejor, ¿no crees? Por eso me niego a que este sea mi final.
Lo cierto es que ha dolido tanto la traición, saber que pudiste mentirme... Y lo que más duele es entenderlo, hace poco que me dí realmente cuenta de lo que significaba todo lo que estaba pasando. Adaptarse o morir ¿no?
No quiero perder a alguien que lleva un año siendo la persona más importante para mi, y no solo de pareja o algo porque realmente nunca hemos sido nada pero siempre ha habido algo. Lo que digo es que no quiero perder a alguien que, aunque diga lo contrario, sé que no fallará si pido ayuda. No puedo decirlo pero te echo de menos de todas las maneras que alguien puede echar de menos. Y a pesar del dolor aquí sigo, desando empezar a vivir para mi, deseando que demuestres lo que has dicho. Deseando volver a sentir esa maldita paz de la que no me puedo olvidar.

Toda historia tiene un final, pero no quiero que este tonteo tonto acabe con un accidente de tráfico. Volveremos a ir a la Sureña.

Te veo pronto, lo prometo.

viernes, 26 de julio de 2013

Cuatro chorradas

"Siempre tengo sueños sencillos con mujeres complicadas, 
veo el amor con la visión deteriorada, 
del que lo tuvo todo y luego lo perdió. 
Soy experto en echar leña sobre hogueras apagadas, 
no sé aceptar que hay ciertas cosas que se acaban." Marwan - Sueños sencillos


Hoy quiero empezar con este pequeño fragmento de Marwan ya que no se resumir mejor como me siento en este instante.
Y nos esforzamos en seguir teniendo fe en cosas muertas, historias de estas dramáticas que nos hacen estar a centímetros del abismo. Seguimos despertandonos día a día diciendo que tenemos que sonreir y ser felices. ¿Que tenemos que sonreir y ser felices? ¿Que tenemos? Y así es, eso se ha convertido en una obligación porque parece que en esta sociedad de adolescentes malcriados que hemos formado nosotros solitos no se nos permite estar tristes. Estás mal y en seguida te sueltan un "no te ralles", "vendrán épocas mejores", "sonrie"... Como si estas palabras sirvieran de algo. A parte de que nunca las dice quien las debería decir ¿verdad? Esas amigas que dijeron que eran para siempre se acaban esfumando y el chico que juro tres mil veces debajo de las sábanas que no te fallaria nunca acabó cayendo en este típico juego de palabras de: te follo y te fallo, o algo así. 
Sinceramente empiezo a hartarme de ser yo, de llorar tres de cada dos sabados por personas que hoy por hoy dudo que se lo merezcan.

miércoles, 24 de julio de 2013

Mal asunto

Hoy me he puesto a pensar... Y ( ¿cómo no? ) he vuelto a pensar en tí.

He recordado una frase inocente acerca de un coche como "La distancia entre tú y yo ahora mismo es mínima", seguida de un "en cambio, en un Hummer, sería preguntarte desde un casquete polar hasta el otro cómo estás".

He recordado las ganas que tengo de tirarte de esa estúpida corbata azul a rayas cada vez que te veo en el trabajo, en la distancia.

He recordado las ganas que me entran de llorar cuando estamos sentados en tu bonito coche, el "turbo", como lo llamas tú, porque sé que solo nos quedan 10 minutos de conversación.

He recordado lo ilusionada que estoy cuando sé que te voy a ver en el trabajo, y lo triste que me pongo cuando la jornada se acaba, y el miedo a que respondas "no" a mi inocente invitación de quedar los dos.

He recordado la inseguridad que siento hacia mí misma, y la poca iniciativa que tengo para contigo, a pesar de que intento demostrarte lo mucho que me gustas.

He recordado tus "ai cabecita loca" o tus "tontita" cariñosos, como si encontraras divertida mi torpeza social y mi falta de orientación.

Simplemente tengo la imagen de mi mano frotando tu pelo rapado al uno, y tu cara de placer al sentir mis dedos recorrerlo.

Te tengo en mi cabeza, pero realmente lo que quiero es tenerte físicamente muy cerca, y no dejarte escapar jamás.

Dame...

Dame un minuto, tan solo un minuto para explicarme. Un minuto que dure toda una vida, que abarque instantes desgraciados, momentos maravillosos, lágrimas y risas, recuerdos del pasado. Dame tan solo un minuto de tu vida para intentar hacerte feliz, porque sé que realmente valoras mis inútiles intentos de hacerte sonreír.


Dame una tarde a tu lado. Una tarde solos los dos. No me importa si es en el coche o en un parque, no me importa si es en un bar, en tu casa o en la mía. Dame una tarde fuera del trabajo, donde podamos hablar de lo mucho que te gustan las fiestas, y a mí verte disfrutar de ellas.


Dame una noche. Una maldita noche en que no piense en tí. Un simple descanso rutinario, si te parece a la misma hora, a mí me va bien. Dame una noche de tregua, en la que intentaré recuperar las fuerzas para volver a verte y disfrutar de tu compañía, sin temor a que se acabe.


Dame dos palabras, dos simples palabras que cambien mi fantasía y mi sueño por una triste y efímera realidad. Un simple "yo también" me basta, no necesito más.


Dame un movimiento, un acercamiento a mi piel. Posa tus suaves y cálidos labios sobre los míos mientras tiemblan de emoción, incrédulos por ver que realmente sus plegarias han sido escuchadas. Un tímido y rápido beso, que me haga anhelar muchos más.


Dame toda una vida para intentar enmendar los errores, aquellos que cometí y aquellos que cometeré. Dame toda una vida para intentar hacerte feliz, prometo no defraudarte.

martes, 23 de julio de 2013

Un pájaro da los buenos días cantando, yo no

Levanta, despierta, ya amanece. Necesito que abras los ojos lentamente como llevas haciendo un año para que te observe una última vez. Debo desafiar de nuevo a la luna y dejarte, como he hecho siempre. Quiero volver a pedirte perdón, entrar en esta rutina que tu ya conoces y que hoy voy a romper. Porque me voy y me voy para siempre. Me despido de ti y de todo lo que tu supones: me despido de la paz, los mares que tienes por ojos y los desayunos en la cama en pleno invierno. Despierta y escucha, como si mi voz fuese un leve susurro que se ha colado en tu sueño, interrumpiendo cualquier pesadilla que tuviese algo que ver con tus estrellas. Me voy y dejo atras una vida en esta ciudad. Y juro que echaré de menos los paseos por el centro de tu mano y las comidas grasientas que sirven aquellos que te enamoran y la mirada que pones cuando haces algo maravilloso y yo finjo que no lo he visto, pero sabes que finjo muy mal. Tranquilo, tengo mala memoria pero de ti me voy a acordar. Sigo susurrando pequeño y creo ver una lagrimita, no llores porque tú no sabes lo que pasa cuando lloras. Tú lloras y yo muero y digo cualquier tonteria con tal de que sonrias en medio de esta maldita estacion de trenes, y no sabes lo guapo que estas cuando lloras y sonries a la vez. Me quedaré con esa imagen toda la vida, será una de las que vea el día de mi muerte pasar a camara rápida. Me voy, este amanecer tiene los minutos contados. Siempre he odiado las despedidas, por eso no he querido hacerlo antes y por eso me gusta que estes dormido, para poder hablar sin que me cortes y te quejes de lo mal que te puede ir todo sin mi. Sabes de sobras que te vales solo, y que encontraras a alguien que se quede aquí a tu lado incluso cuando la luna llena le llame. Te quiero pequeño, y te voy a querer siempre. Porque una piel tan blanca no se puede olvidar fácilmente y creeme que la tuya ahora mismo es más blanca que las mañanas sin sueño. 

Me importarás hoy, mañana y quizá siempre.

Ella será mejor que yo

Miedo. Miedo irracional. Tanto miedo que impide respirar. Miedo a perderte y miedo a tenerte. Perdón, miedo a tenerte menos.
Juro mil veces al día que no me afecta, que estoy bien, incluso me atrevo a sonreír cuando nadie mira para creérmelo un poco más. Pero la verdad es que todo esto me supera, nunca he sido una chica muy fuerte y ahora menos.
Me supera el muro que veo delante de mis ojos en todo momento. Sinceramente creo que he fracasado en todos los aspectos que una persona puede fracasar. Hoy por hoy no hay algo que me vaya "realmente bien". Soy totalmente incapaz de tener una vida amorosa normal joder, que me enamoro del idiota más complicado de todo Madrid, que hago daño al único payaso que daría la vida por mi por el simple hecho de que yo estoy hecha un lío. He fracasado como amiga, total y absolutamente. Porque doy todo pero lo hago mal y no sirve de nada. Y me siento impotente y como si mil tractores me pasaran por encima cada vez que mis sermones vuelven a sonar duros y hacen más mal que bien.
Tengo buenas notas si, pero no lo suficientes para que este estado de mierda me conceda una beca para estudiar donde yo quiero, una beca que me daría la vida. Y si nos ponemos a hablar de físico... Supongo que a nadie le gusta su cuerpo ¿no? Así que no sirve de nada que ponga a maldecir mis malditas caderas y estos ojos caídos que Dios me ha otorgado.

Después de esto no me extraña nada que la prefiera a ella la verdad, ¿para qué aguantar todos estos cacaos mentales? ¿Para qué? Si seguro que ella es mil veces mejor que yo. Más guapa, más lista y más todo. Y pienso esto y tengo ganas de irme otra vez, donde sea ya me da igual.

Maldito fracaso. Podría escribir mil cosas pero ya no sirven de nada mis palabras, así que mejor me voy callando.

Más débil que nunca.

Tengo sueño pero también tengo sueños que no me dejan dormir

¿Sabes qué? Ya no puedo más. Me mata cada día ver la impotencia en tu mirada, esas ganas de acabar. Y siento miedo y temor. Y me acojono cada mañana que no veo un "buenos días, estoy aquí y estoy bien". Porque no creo que veas nunca lo desesperante que es hablarle a alguien y sentir que digas lo que digas no te va a hacer caso.
Escúchame o léeme, eso ya depende de ti. Que se que no te gustan los sermones pero por una vez en tu vida hazme caso, siéntate en ese maldito sofá y lee esto con mi voz (tu eliges el formato).
Mira chica has volado demasiado lejos por debajo de la tierra, te has quedado estancada en una trampa de esas que ponen los hijos de puta de los cazadores en el bosque para los osos. Tu mirada ya no va hacia el cielo, solo eres capaz de verte los pies, anclados en una realidad que no te gusta. Y sé que es desesperante, que el jodido vacío del que tanto hablo no desaparece del pecho en ningún momento. Pero basta ya, ¿no crees?
Hay mil razones por las que vale la pena levantarse cada día, encuentralas. Ya lo dijo él: lo triste no es morir, lo triste es no vivir intensamente. Y perdóname si sueno dura, pero tu mirada muere cada día un poco más. Has entrado en una espiral de descenso y debemos empezar a mirar hacia arriba. Porque sí, porque lo vales. Porque eres una mujer de 30 atrapada en un cuerpo de 18 que aparenta 20. Maduraste antes que nadie, y te decepcionaste antes que todos al ver lo puta que llega a ser la vida. Que nadie tiene lo que quiere de verdad, y que por cada vez que el sol sale surge un nuevo problema. Pero esto te pasa a ti, me pasa a mi, le pasa a ella y les pasará a todos. Solo se trata de saber disimular mejor, o convertirte en una piedra, tu elijes.
Yo decidí hacerme la fuerte. Y ahora tengo que ser fuerte por un puñao de personas y te juro que ya no puedo más.
Debería estar prohibido que la gente como tú se sintiera así. No sirve de nada que te cuente mi historia, la sabes de sobra pero igualmente fíjate: he encontrado algo que me motiva y lo voy a hacer, me iré. No te estoy diciendo que huyas pero que si quieres vente conmigo (a romper la discoteca y a escuchar recitales de poesía en esa ciudad que me encandila, ya sabes de Madrid al cielo). Debes, perdón, tienes que encontrar aquello que mueva cosas en tu mente.
Basta ya de quedarse en casa viendo mil series y fumando porque por unos segundos te sientes un poco mejor. Basta de hacer lo que ya sabes, esa no es la solución, por mucho que te empeñes en decirme que es lo mismo que pegar a una pared.

Sinceramente espero que algún jodido día te des cuenta de lo que vales de verdad. Y ojalá no necesitaras a un chico para eso, ellos siempre acaban fallándonos... ya lo sabes.
Por todo lo demás estoy aquí, las 24 horas del día. Fingiendo ser fuerte por ti y para ti.

Ah, casi me lo dejaba. Te quiero.













Gracias

Esta es una pequeña carta de agradecimiento.

Una carta de agradecimiento a aquellas personas que lo han dado todo por mí, y que han recibido muy poco a cambio.

Padezco crisis de ansiedad desde hace cuatro años, y aparecen sin más. Estoy con gente y me pongo nerviosa, no puedo respirar, no dejo que me toquen y necesito huir. Y eso es lo que hago: huir. Voy al baño más cercano y espero pacientemente hasta que se va.

Pero ayer fue distinto... Ayer tube una delante de mis mejores amigas, y fue la primera vez que me había sentido así en un espacio abierto, donde podía andar a mi libre albedrío.

En mi caso, me ofusco, no puedo ver absolutamente nada. Escucho palabras de fondo, siento que mis pulmones dejan de funcionar, me escuecen los ojos y no paran de llorar, mi cabeza se estruja y presiona las paredes de mi cráneo, y hago movimientos realmente curiosos con las manos para que nadie me toque. Necesito sentirme despejada, en esos momentos; sin ningún tipo de barrera a mi alrededor, sin manos opresoras, ni abrazos que te asfixian... Solamente espacio.

No sé cómo vivir con ello, es muy difícil. Pero ayer... Ellas estuvieron allí conmigo, el tiempo que duró la puñetera crisis. Y yo era incapaz de pensar en nada que no fuera que lo sentía mucho, que ellas no tenían que verme así de jodida.

Porque estoy realmente jodida.

Aunque no lo reconozca en público, mi principal problema es mi apariencia física, y cada vez que alguien hace un pequeño comentario sobre mi aspecto, pongo una sonrisa y acepto el chiste tan ricamente. Pero la verdad es que se te clava como un puñal...

Aquella que ha nacido con un metabolismo estupendo, que tiene un cuerpecito bien formado, saludable y hermoso (sin llegar al extremo del término "esqueleto andante", claro está), no es capaz de comprender lo mucho que le duele a una que no ha tenido tanta suerte que la llamen "gorda", "foca", "ballena" o "obesa". Sé perfectamente que tengo unos quilos de más, pero... ¿Hace falta que lo utilices como una crítica hacia mi persona? ¿No es suficiente la inseguridad que me supone tener que arrastrar una mente que considero maravillosa en un cuerpo despreciable?

Me miro en el espejo y veo unas piernas gordas y fofas, que no pueden llevar pantalones cortos porque al no llegar a separarse en la entrepierna, se irritan y me escuece un montón. Veo unos brazos rechonchos, que no quedan bien ni para atrás con ningún brazalete. Veo un cuello lleno de papada cuando agacho un poco la cabeza. Y sé que no es para tanto, que me tendría que preocupar si fuera un problema de salut. Que unos quilillos se pueden bajar. Pero es pensar en hacer ejercicio y que los demás me vean, y ponerme enferma.

Hace más o menos cuatro años empecé a autolesionarme. Hace que me sienta bien unos segundos, pero cuando luego veo las heridas, pienso: "¿vale la pena? Tienes las piernas llenas de cicatrices que se ven a la legua porque estás blanca como la puta leche. ¿Piensas que eso es bonito?", y me arrepiento.

Ojalá no hubiera empezado nunca. Ojalá no hubiera superado el miedo que me produce el dolor.

Pero empecé, y ahora no sé cómo parar.

Supongo que es cosa de autoestima... El día que cambie el chip, el día que piense que realmente valgo la pena, creo que mi vida dará un giro de 360 grados, y lo veo una posibilidad no muy imposible. Sé que ese cambio también es posible para mí, que yo también merezco una oportunidad, pero no sé cómo lograr realizarlo. Es muy fácil dar consejos a los demás, pero es taaaaaaaaan difícil aplicarlos a tu vida...

Esto se supone que tenía que ser una carta, una carta de agradecimiento a tres personas en concreto que ayer me vieron realmente como soy. Cuan débil estoy.

Gracias por alejarme de mis demonios.


DIDI.

sábado, 20 de julio de 2013

"Querida" sociedad...

Si pasas a mi lado por la calle, ni te darás cuenta de que estoy allí.

Y mira que hay señales, señorita. Pelo rojo a más no poder. Mujer de metro setenta y cinco pálida y con ojeras. Una pechonalidad y un cuerpo.... bueno, prominentes.
Ojos corrientes. Voz corriente. Personalidad rallando lo aburrido... ¿Qué tengo de especial para que te fijes en mí?

Pues déjame decirte, "querida" sociedad, que valgo mucho más de lo que me haces creer.

Soy una persona culta, con unos niveles de imaginación que rondan el término "BRILLANTE". Tengo buenos modales y buena presencia. Soy extrovertida, alegre y simpática si me caes bien, y no hago daño con palabras por placer. Disfruto del don de la curiosidad, y de un pequeño nervio que me incita a viajar. Trabajo duro por aquello que creo que vale la pena, y confío en mi criterio con una fe ciega. No trato a las personas que me rodean como no me gustaría que me tratasen a mí, y eso no es un principio, es una puta filosofia de vida.

¿Por qué se me tiene que juzgar por mi aspecto exterior? ¿Por qué unos ojos bonitos, una sonrisa coqueta, unas curvas en su sitio o una carita adorable tienen que ser más importantes que mi persona?
¿Qué pasará si mi "alma" se transforma en algo sin apariencia física? ¿Sí que importará mi yo interior?

Pues déjame chillarle a los cuatro vientos que me importa una puta mierda tu manera de cualificar   a las personas. La encuentro grosera, burda, detestable y vulgar. Y mis motivos tengo. ¿Es que una mujer de la era de piedra con un poco más de cerebro procreaba menos que una mujer sin entrecejo? Porque si no llega a ser por su inteligencia, nosotros no estaríamos leyendo ni escribiendo rabietas en un lugar llamado Internet.

Así que sociedad de los cojones, métete tu superficialidad por el culo, que ya he tenido suficiente de ella para toda una vida.

Amor sobrevalorado

Y aunque ahora me retracte de las palabras anteriormente escritas, el amor no vale una mierda.

¿Para qué sufrir? ¿Somos masoquistas por puro placer? Tras un año y medio de sacrificio sin resultado, tras miles de palabras escritas en un pequeño diario, tras remordimientos de conciencia a las cuatro de la mañana, tras incertidumbre sobre mi propia coherencia por miedo a que se asuste y salga corriendo, he llegado a la conclusión de que estar enamorado es una puta mierda. Así de claro.

Lo tengo cerca: sufro. Lo tengo lejos: sufro. ¿En qué cojones quedamos?

Quiero abrazarlo, empotrarlo contra una pared, besarlo y hacerle sentir lo mucho que le quiero, pero a la vez quiero que esté lejos de mí, porque las ganas de vomitar, el tembleque de mis piernas y el rojo de mis mejillas me joden. Y mucho.

¿Y por esto lucháis tanto? ¿Para sentiros miserables? ¿Para tener un dolor físico y psicológico que no seréis capaces de controlar? ¿Para que a la primera de cambio se largue con una princesa de saldo y esquina como muy correctamente describió Sabina a las putas de barrio?

NO, GRACIAS.

Estoy hasta los mismísimos de sentirme poca cosa, de pensar que no soy suficiente y de que todas las demás son mejores que yo. "¿Y cómo piensas eso, si tu vales muchísimo?", me dicen.
¿QUE VALGO MUCHÍSIMO? Dime, querida, si tanto valgo, ¿por qué no soy suficiente para la persona a la que más esfuerzos dedico? ¿Por qué aquellos que solamente se llevan mi mejor parte la desprecian y la tiran como si una espina de pescado apestoso se tratara?

Necesito reciprocidad. Necesito que aquella persona que quiero que vea lo mucho que dicen que valgo, me haga creer que realmente lo valgo. Pero si todas mis buenas intenciones acabarán en la basura de este tío como un puto cupón de los yogures Danone, entonces paso.

Jugamos a un juego en el que solo tenemos una décima parte de una posibilidad entre siete millones de personas que somos a encontrar alguien que sepa apreciar nuestros esfuerzos (y que luego te los recompense con agradable, exquisito y explosivo sexo, claro está). Y con la suerte que tengo, a este paso esta persona estará extinta como los dinosaurios. O peor.

Aunque probablemente lo más penoso sea que voy a seguir estando enamorada, muy a mi pesar, durante muchísimo, muchísimo tiempo.

Hay que joderse.

Imaginándome a la tonta con el tonto que me hizo llorar

Y como todas las historias de amor acabó con un final terrorífico. Fin.

Nadie cuenta los lloros de la princesa cuando ve a su principe verde, azul y amarillo largarse con una cualquiera por puro despecho y por pura lujúria. Ojalá que todos esos caballeros andantes que juran amar con ansias a sus doncellas acaben dandose cabezazos contra un muro porque han perido su tesoro mas preciado. Que sus déviles mentes les hagan recordar los besos y los dedos (alargados y finitos) de sus queridas mientras esten en las camas de las putas de barrio.
Vale, lo reconozco, igual me he pasado llamándola puta si ni la conozco. Pero no esperen tampoco que le monte un camino de rosas. 
Que de las mil y una mentiras que soltó ese cretino por la boca, solo me creí una. Que me queria. Y puse en silencio mi conciencia cuando me di cuenta de las mil y una verdades que nunca diria. 

Tego ganas de mandarle a la mierda, de ser todo lo que el quiere que sea para regalarselo a otro. Quiero regodearme de la poca falta que me hacen ya sus caricias, por muy incierto que sea. Quiero deshacerme del cadáver que escondió en mi rostro el día que se fue con la tonta, el día que llore por un medialágrima. 

Y como en todas las historias de amor acabó durando más el olvido. Fin.

La paranoia de ver como tu mundo se derrumba

Cuántas veces habremos oido eso de: "me declaro emocionalmente inaccesible".
Pese a la inexperiencia que poseo podría llegar a jurar que no se puede obviar ni un ápice de sentimiento. Negar su existencia no hará que las mil hormigas diminutas de tu ombigo no se movilicen cada vez que pienses en su culo. 
El puto problema viene cuando estos sentimientos, estos bichos que solo cuatro enamorados llaman mariposas, se convierten en una pesadilla de la que es imposible despertar. Navegas en mares llenos de dudas y olas cuyos nombres son desconfianza y temor. Y todos estos tormentos acaban haciendo que tu cabeza se menosprecie a sí misma. Créeme, sé de lo que hablo. 
Llega un punto en el que estás tan abajo del pozo, tantas hormigas y mariposas te han aplastado, que ya no ves la salida. Y decides olvidar que sigues sintiendo dolor cada vez que ves su foto de carnet en tu cartera o todos los billetes que gastasteis en el metro de Madrid. 
Es lo que todos los adolescentes llamamos comunmente "el vacío". Un dolor que puede llegar a ser físico, en el pecho, en lo más hondo. Es esa sensación de creer que falta algo y no saber que es, esa sensación de creer que absolutamente todo va mal por culpa de uno mismo. No sé si me consuela o me entristece que la gran mayoria de las personas lo sientan. Que tengan esa especie de fuerza negra, un Voldemort interior deseando que nos quedemos en casa retorcieédonos y sufriendo por todo lo que hemos hecho mal. Dejar de vivir para empezar a sobrevivir un día a día que cada vez es más largo. 
Un sabio dijo una vez: "el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional". Sé que es cien por cien cierto, pero que alguien me explique cómo cojones evitar el sufrimiento, porque yo aún no he encontrado la manera de tapar ese vacío, dejar que la mente sea libre y vivir. 
Porque la única manera que encuentro ahora es huir.  
Porque sigo creyendo que mi mundo se derrumba cada vez que uno de mis pilares se quiebra. 

Nunca he querido a nadie como te he querido a tí.

Por seguir en el contexto, nunca he querido a nadie como te he querido a tí.

Nunca el sol había tardado tanto en ponerse.
Nunca el tiempo había sido tan relativo, ni había pasado tan lentamente.
Nunca un instante había significado tanto.
Nunca unas palabras habían movido mi mundo, sin tener esa intención.

Y es que duele quererte. Duele hasta el punto de sentir el corazón más vivo que en cualquier otro momento. Se retuerce dentro de mi pecho, rogando por poder salir y chillarle al mundo que late con más fuerza de la que debería, y solo porque tú estás cerca.

Pero... ¿Sabes qué es lo peor? Amar y no ser correspondido. Amar en silencio, hasta rayar la locura.

Palabras que anhelan ser escuchadas y ser comprendidas. Lágrimas al anochecer sin motivo aparente. Malestar contínuo por nada.

Nunca he querido a nadie como te he querido a tí, y no creo que pueda volver a hacerlo jamás, porque estás incrustado en mi cabeza. Estás tatuado en mi corazón.

Pero tú no lo sabes.

Nadie me ha querido como tú.

Eso es, nadie te ha querido como yo. Y nadie lo hará jamás. No estoy diciendo que no te vayan a querer más, simplemente que no lo harán de la misma manera.
Y yo te quiero por mi, por todo lo que mueves dentro de mi. Por tapar ese dichoso agujero que reaparece cada vez que creo que te pierdo.
Te quiero de la manera común que debería querer una adolescente que no sabe que hacer con su vida. El problema es que esta adolescente tiene más follones con la luna de los que el sol sería capaz de comprender jamás.
Te quiero por eso que tu y yo llamamos "la paz". Esa sensación de tranquilidad que me producen tus manos y los besos suaves, ¿sabes de lo que hablo verdad? Poder respirar sin miedo a que el aire se consuma, poder observar sin miedo de que el paisaje que complementa tu cuerpo se desvanezca.

Nadie va a volver a quererte como yo.
Nade va a volver a mirarte con mis ojos.
Nadie va a volver a regalarte mi paz.