martes, 20 de agosto de 2013

Supongo....

Supongo que después de tanto tiempo sigues pensando “vaya, qué tía más plasta", y por eso no contestas a mis inútiles intentos de preocuparme por tí.

Supongo que ya tienes todas tus necesidades vitales cubiertas: amigos, una buena relación con tu padre, tu madre contenta por que la vayas a ver de vez en cuando, una chica por la que te comes la cabeza pero pasa de tí... Lo normal en la adolescencia.

Supongo que aquello que me dijiste de que aunque me costara creerlo, te alegraba saber que alguien se preocupaba por tí, no eran más que unas meras palabras que soltaste en aquel momento, sin pensar.

Mi cabeza está llena de suposiciones dolorosas, de comparaciones sin fin relacionadas contigo que impiden día tras día que yo pueda ser feliz...
¿Por qué él no es cómo tú? Tan perdido y solitario, tan en su mundo, tan callado y tímido, tan reservado para su felicidad hacia los demás, tan sincero pero a la vez tan misterioso respecto a lo que piensas, tan sencillo y tan vivaz, tan elocuente con los coches, tan joven y lleno de energía, que nunca desperdicias en alguien que no la sepa apreciar. Tan grande y tan pequeño, tan inexperto como los demás.

Supongo que nuestra amistad fue una versión ficticia de unos hechos, que yo nunca llegaré a presenciar.

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