viernes, 2 de agosto de 2013

No es justo

Es imposible deshacerse del dolor. Lo he intentado. He intentado no pensar en el, he intentado distraerme y mantenerme ocupada, he intentado mirarme la situación de otra forma y ser positiva. Pero no puedo.
No puedo porque por mucho que la evite tengo una frustración encima que no hay quien me quite. No puedo superarlo porque no ha terminado, ni siquiera se si empezó en algun momento. No puedo porque el problema no es que lo "nuestro" no funcione, que no estemos hechos el uno para el otro, que hayamos discutido o que ya no nos queramos. El problema es que no puede ser porque el vive en la otra jodida punta del mundo.
Nunca me ha frustrado tanto tener 16 años. Realmente me jode porque no depende de mi. Después de un año sin vernos hemos pasado juntos 10 dias, 10 dias perfectos. ¿Y ahora que? ¿A esperarme sentada hasta el año que viene?
Ojalá el no fuera tan especial. Me sería mucho más fácil, no me costaría encontrar a alguien en Barcelona. Pero después de estar con él ya no podré conformarme con nadie, ya que nunca he conocido a nadie de mi edad tan inteligente, tan culto, con una dulzura estraña que aparecía exactamente en el momento más adecuado.
Me muero por hablar con él pero no se que decirle. Él siempre sabía que decir.
Tengo miedo de descubrir que no me echa de menos. Que ha seguido con su vida como si nada. Que para el esto no ha significado tanto como para mi. Y es que, en realidad, estaría en su derecho. Es mi culpa. Siento demasiado, demasiado deprisa y con demasiada intensidad. Con el tiempo tienes que adaptarte a que los demás sigan un ritmo distinto, por mucho que duela.

Por las noches siento un vacío frío y doloroso en el pecho. Es sorprendente como el dolor psicológico puede llegar a producir dolor físico. Y es que es así, es dificil de entender si nunca has tenido a alguien muy especial lejos de ti, pero los echas de menos hasta el punto que duele físicamente. Siento punzadas en el pecho y una voz que chilla desde dentro de mi: No es justo. Y es que no lo es.
Esperaba con ansias estos diez días, pero ahora que se ha ido solo lo han empeorado todo. Me han recordado todos y cada uno de los motivos por los que me gusta tanto. Y nunca, jamás, me ha dolido tanto tenerlo lejos como me duele ahora mismo.
Aun así, lo que duele más no son los recuerdos. Lo que duele más es todo aquello que podría ser y que nunca será. La relación normal que podríamos tener y que nunca tendremos. Por que se que, a parte de algunos días esporádicos cada verano, nunca podremos estar juntos. Sencillamente no es posible y no hay nada que yo pueda hacer al respecto.

La vida te da aquello que siempre has buscado, aquello que has querido toda tu vida, y te lo deja durante un tiempo breve, el suficiente para que te des cuenta de que aquello es todo lo que necesitas para ser feliz, que no puedes vivir sin ello, y entonces te lo quita.

Y entonces ya no hay nada. Solo frío y oscuridad.

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