Vivimos en un mundo lleno de personas doblegadas bajo la absurda idea preconcevida llamada perfección.
Nos creamos unas expectativas en la vida que, a medida que crecemos, se van esfumando y nos crean todo tipo de decepciones, frustraciones, inseguriddes y demás sentimentos negativos que se nos van cargando en la mochila de la vida, que todos llevamos colgada en la espalda.
Estas navidades, más que nunca, me he percatado de la de objetivos que me había creado, y que por x o por b no he conseguido. El amor no dura para siempre en el mayor número de casos; mi familia quiere que les presente el novio que no tengo; Los chicos de mi edad solo quieren follar, y sí, digo follar porque no quieren meter sentimientos de por medio; la vida dura solo un segundo y mis abuelos no estarán aquí para ver a mis nietos. Se me juzga antes por tener unos quilos de más que por si leo a Dante.
Y me deprimo. Y me frustro. Y me entra el puto bajón de Navidad.
Ale, felices fiestas familia.
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