Estar quieto para intentar moverse me parece una de las paradojas mas grandes de este estupido ser humano donde me incluyo. La inmensidad de Barcelona y todo el barullo que se harma ha vuelto a atraparme. En el mal sentido. Me ha absorbido de nuevo y me ha vuelto a lanzar dentro del pozo. Si hay un hilo de luz que dice ser la salida ya no quedan fuerzas para seguirlo.
Un ochenta porciento de los holas que oigo por dia me interesan menos que los inviernos calidos. Y del treinta porciento restante solo dos los espero con ansia, los demas he decidio que me importan por pura comodidad.
Es increible que te digan que debes seguir adelante y sonreir y disfrutar, pero chica, ¿como hace eso una persona que ha pasado de vivir a sobrevivir? Y esto es así, la triste realidad para esta adolescente de ojos tristes. Vivir para que los dias pasen, sobreviviendo, a duras penas cada vandada que te dan.
Una vive con esta carga contando con los años que le pesan y aprende a vivir a su manera. Perdón, a sobrevivir a su manera.
Las personas se consumen como el hielo de los cubatas un sabado por la noche. Lentamente, a sabiendas de que se consumen y siguen haciendolo, sin intentsr cambiarlo. Da demasiada pereza cambiar de vida mientras sostienes tu ron lemon con la mano derecha y miras al idiota que lleva gafas de sol y un cigarrillo en la oreja.
Al fin y al cabo la vida es un vayven de hielos deshechados, un constante trajeteo del tren de madrugada y un agotable sol colandose por mil ventanas dormidas. Y todo esto se resume en una sola pregunta: ¿adaptarse o morir?
Lo que nadie te contó es que yo me estoy muriendo al adaptarme.
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