lunes, 23 de septiembre de 2013

Topacio como noche

Sé que hubo un momento en mi vida en que me tomaba los golpes como retos y enseñanzas para la vida que vendría en el futuro.

Todos me hablaban de que "los mejores tiempos de mi vida aún estaban por llegar", pero los meses van pasando, y con la tontería 6 años llevo esperando ya.

"La paciencia es una gran virtud", siempre dicen. Pero la vida es muy corta y no tengo más ganas de esperar. No tengo ganas de levantarme cada mañana pensando que hoy será un muy buen día, y que al acostarme, la decepción entre dando saltos en mi cama y me propine hostias descomunales en el vientre y en los ojos, mientras yo no hago nada para defenderme de ellos.

Veo gente a mi alrededor que cumple sus metas, que "maduran" o "progresan adecuadamente", y luego me miro en el espejo y, ¿qué veo? Una chica que ha desperdiciado su vida creando inseguridades a su alrededor, que se ha pasado más de un 95% del tiempo triste y perdida, que no ha tenido cojones para enfrentarse a sus quimeras.

Y no me gusta. Y me harto. Y me revelo contra mí misma. Pero al día siguiente todo vuelve a su cauce natural.

No hay nuevas metas, ni nuevas motivaciones. Solamente hay problemas, líos, comidas de olla totalmente innecesarias, y vuelta a empezar.
Las noches eternas que una vez tanto amé, se han transformado en un infierno personal. Por la mañana me arrastro cual zombie en medio de una plaga o una invasión, esperando a que llegue la noche para encontrar un poco de paz y reposo, pero cuando el manto de oscuridad se extiende, soy incapaz de dormir.

Y más que una verdadera adolescente de 18, parezco una vieja de sesenta años asqueada de la vida.

Joder macho, que hartura tengo ya.

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