miércoles, 12 de febrero de 2014

Mi mamá

Es increíble cómo puede desfilar ante tus ojos una vida entera en apenas unos minutos.
Y eso es precisamente lo que ha pasado, mi vida entera. Recuerdo a recuerdo, doloroso o agradable, qué más da.

En un instante en el que creía que todo estaba perdido, mientras mi madre lloraba agarrada a mi mano intentando convencerme - y de paso convencerse a ella misma - de que todo iba a salir bien, he caído en la cuenta de cuánto amor puede abarcar un cuerpo humano.

Me han venido a la mente recuerdos de mi primera casa, acurrucada entre los brazos de mi madre viendo cómo mi padre colgaba un columpio rojo, de cuerdas amarillas, en la abuela sauce. Me he acordado de cómo se puso a chillar histérica cuando el bogavante de fin de año se le escapó por la encimera. De la vez que la pillé envolviendo mis regalos de reyes, del primer día que se propuso hacer lomo a la naranja. De cómo me peinó mi primer día de primaria, y de lo orgullosa que se sintió cuando me saqué el título del First. Recuerdo cuando se cayó por las escaleras, y de lo mal que lo pasó durante 9 meses. Recuerdo cuando me trajo a nuestro querido perro, y de la fiesta sorpresa que me organizó para mis 18 años. Recuerdo sus intentos de que le contara qué pasaba con mi vida, y sus esfuerzos por que yo estuviese mejor.

Y me doy cuenta de que el mundo no sería nada sin mi madre. Que todas esas personas que se han cruzado en su camino siempre dicen lo mismo: "yo no sería quien soy si no la hubiera conocido". De lo grandiosa e increíble que es.

Puede que a veces no lo haga todo lo mejor que sepa, y que a veces se muestre más humana de lo normal; que deje ver sus fallos y decaiga, o que la frustración se apodere de ella y se haga pequeña sin poderlo remediar. Pero es mi heroína. Mi modelo a seguir. Mi mami, mi mamá. Mi querida madre. La persona que se ha encargado de otorgarme la vida, y de intentar aplacar todos los golpes que ésta me quería dar.

No le digo demasiado a menudo lo mucho que la admiro y que la aprecio. No le digo "te quiero" lo suficiente, ni las veces que debería. Últimamente no la abrazo con mucha frecuencia, pero se que en el fondo tiene clarísimo que es mi número uno, la mejor para mí, mi más querida y preciada persona; mi TODO.

Gracias mamá por ese esfuerzo incondicional día tras día. Por perdonarme el que no lo sepa apreciar. Gracias por compartir tu vida conmigo, a enseñarme a mejorar y rectificar. Gracias por un mundo lleno de alegrías, y de consuelo cuando las penas llegan. Gracias por ser mi Punching Ball. Gracias por todo y más.

Eres, simplemente, increíble y genial.

¿Y sabes qué?

Te quiero como nadie jamás lo hará.

Atentamente,

tu bebita (:

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